Las leucemias agudas son neoplasias caracterizadas por la proliferación clonal de células hematopoyéticas
inmaduras (blastos) que infiltran la médula ósea (MO), suponiendo un 20% de la celularidad
total de este órgano (o en un porcentaje menor con la presencia de una alteración genética característica).
La evolución natural es rápidamente progresiva, con síntomas de insuficiencia medular e infiltración
de otros tejidos.
Infiltración de órganos:
Las células leucémicas raramente lesionan la estructura de
los huesos aunque, en ocasiones, especialmente en niños,
pueden provocar dolores óseos.
Debido a su naturaleza linfoide, las LAL (LA linfoblástica) tienden a producir
adenopatías y el 80% de los pacientes con LAL tiene
algún grado de hepato o esplenomegalia. En las LAL de células T es
característica la aparición de una masa mediastínica (sarcoma
de Sternberg) y la infiltración cutánea. Además, es típica de
las LAL la tendencia a invadir el SNC y los testículos, y es
necesario descartar esta afectación en el momento del diagnóstico.
Las células neoplásicas invaden el espacio subaracnoideo
originando un síndrome meníngeo con cefaleas, náuseas,
vómitos y papiledema, o más raramente el parénquima
cerebral, dando lugar a síndromes deficitarios neurológicos y
alteración mental.
La MO es el nicho donde se generan los progenitores de la
serie mieloide, eritroides, granulomonocíticos y plaquetarios,
por lo que su infiltración masiva por células tumorales
determina un déficit cuantitativo en estas series. Las células
leucémicas implican modificaciones paracrinas en el microambiente
medular que impiden la correcta proliferación
y maduración de las células sanas, a costa de promover su
propia replicación.
El descenso en la producción y maduración de eritroblastos
(precursores eritroides normales) implica un descenso
en la cifra de glóbulos rojos en sangre periférica, con los
consiguientes síntomas de anemia: astenia, palidez, frialdad o
fatigabilidad.
Celulitis facial grave en leucemia aguda
Equimosis en un paciente con leucemia aguda mieloblástica y coagulación intravascular diseminada.


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