Los síndromes mielodisplásicos (SMD) engloban un grupo
heterogéneo de neoplasias hematológicas caracterizadas por
una hematopoyesis ineficaz y clonal, displasia morfológica,
citopenias en sangre periférica (SP) e insuficiencia medular
progresiva.
La clínica de los SMD deriva de los diferentes grados de
citopenia periférica que presentan los pacientes (anemia y/o
trombopenia y/o leucopenia), debido al trastorno en la formación
y maduración de los precursores hematopoyéticos en
la médula ósea (mielopoyesis ineficaz). En estos pacientes podremos
observar síndrome anémico por el descenso en las
cifras de hemoglobina (Hb) y/o aparición de hemorragias por la disminución en el recuento plaquetario y/o aumento en la
incidencia de infecciones por el descenso de los neutrófilos.
El desarrollo y progresión de los SMD es consecuencia de un
proceso escalonado consistente en la acumulación progresiva
de cambios genéticos somáticos, cambios epigenéticos y alteraciones
en el microambiente medular, entre otros. Estas
alteraciones determinan la aparición de una clona patológica
en la médula ósea que prolifera excesivamente, lo que explica
la hipercelularidad medular. Paralelamente, existe un aumento
de la apoptosis que induce un aborto intramedular de
precursores hematopoyéticos y determina las citopenias periféricas
de los SMD.
Manifestaciones clínicas
Las manifestaciones clínicas dependen de las citopenias derivadas de la insuficiencia medular crónica (síndrome anémico y/o diátesis hemorrágica y/o aumento de infecciones). Algunos pacientes pueden permanecer asintomáticos durante largas temporadas, ya que las citopenias pueden ser leves y de lento desarrollo20. La citopenia más común es la anemia, por lo que la sintomatología más frecuente se debe al síndrome anémico (60%): astenia, debilidad, mareo, palpitaciones, acúfenos e incluso, en anemias más intensas, ángor hemodinámico o ictus isquémicos. El 35% de los SMD presenta síntomas generales como astenia, anorexia o malestar general. Hasta un 20% de los pacientes con trombopenia pueden manifestar clínica hemorrágica, desde pequeñas equimosis y hematomas espontáneos o con mínimos traumatismos, hasta hemorragias graves digestivas o del sistema nervioso central.

Hallazgos mielodisplásicos en serie granulocítica, eritroide y plaquetar
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